¿Es posible reclamar por una película como Quantum of Solace?
Ha causado molestia entre algunos oficiales de la Policía Nacional la difusión del último thriller del agente James Bond titulado Quantum of Solace; y es que la mencionada cinta muestra escenas en las que un personaje que representa a un supuesto comandante de la Policía recibe un generoso soborno de parte del malo de la película. La indignación de algún policía ha llegado a tanto que incluso se animó a sugerir la suspensión de la exhibición del film en las salas del país.
Ha causado molestia entre algunos oficiales de la Policía Nacional la difusión del último thriller del agente James Bond titulado Quantum of Solace; y es que la mencionada cinta muestra escenas en las que un personaje que representa a un supuesto comandante de la Policía recibe un generoso soborno de parte del malo de la película. La indignación de algún policía ha llegado a tanto que incluso se animó a sugerir la suspensión de la exhibición del film en las salas del país.
Es importante tener en mente que la participación de un ciudadano en actividades ilícitas es usualmente individual y no debería comprometer a la institución a la que la persona pertenece. Pero también es cierto que la reputación de las instituciones se forma a base de las actitudes de sus integrantes, y que las acciones de quienes visten uniforme se reflejan en la forma en que la población ve a sus instituciones. La experiencia cotidiana de relacionamiento de los ciudadanos con los efectivos policiales determina en gran medida la reputación de la institución. ¿Cuáles son, entonces, los términos de la relación entre los bolivianos y la Policía?
Para responder a esta pregunta empleamos datos provenientes de la última encuesta sobre cultura política llevada a cabo por el proyecto de opinión pública de América Latina de la Universidad de Vanderbilt (LAPOP) en Bolivia entre febrero y marzo de 2008. La encuesta se aplicó sobre una muestra representativa de la población boliviana de 3.000 personas residentes en áreas urbanas y rurales de los nueve departamentos del país; la encuesta es parte de una serie de estudios similares realizados en Bolivia desde 1998 y de otros que LAPOP realiza en 22 países del continente.1
El gráfico que acompaña este texto muestra el porcentaje de personas que declararon haber sido víctimas de una solicitud de coima o soborno por parte de un efectivo de la policía durante los últimos doce meses; el gráfico es elocuente: Bolivia ocupa el lugar más alto. Dos de cada diez bolivianos declara haber sido víctima de una solicitud de soborno de parte de la Policía durante el último año; la cifra no es mucho más alta que la de nuestros “competidores” más cercanos, México y Perú, donde los porcentajes son estadísticamente indistintos al de Bolivia. Pero si comparamos el dato boliviano con el 2 por ciento de Chile o con el 3 por ciento del Brasil, las diferencias son enormes.
La Policía aparece como una de las más corruptas entre sus pares latinoamericanos, al menos en lo que a exacciones a los ciudadanos se refiere; el hecho de que una proporción tan alta de ciudadanos declare haber sido víctima de una solicitud de soborno muestra lo generalizado de la práctica entre los efectivos de la institución (o al menos, lo generalizada que está la percepción de ser víctimas de solicitudes de soborno entre los bolivianos). Por supuesto, la forma que adquieren estas solicitudes es muy variada y puede ser hasta elegante, y suele ser incitada por el mismo ciudadano (el artículo 30 del Código de Tránsito es un buen ejemplo). Y claro, los policías en Bolivia están mal pagados y no tienen los recursos suficientes para realizar su trabajo, y quizás por eso a pocos se nos hace difícil de creer la imagen de un policía pidiendo o recibiendo una coima.
El análisis estadístico de los datos muestra que las personas más susceptibles a ser víctimas de una solicitud de soborno son las que tienen mejores condiciones socioeconómicas, los adultos más jóvenes y los varones (la probabilidad de que una mujer afirme haber sido víctima de una solicitud de soborno es solamente la mitad de la misma probabilidad para un varón). En otras palabras, las solicitudes de soborno no le tocan a todos por igual, sino que principalmente afectan a varones, a jóvenes y a personas que tienen condiciones económicas para pagarlas.
La comparación de los niveles de corrupción existentes en la Policía boliviana con la de sus similares en otros países, así como la identificación de los sectores de la población más susceptibles de ser víctimas de demandas de soborno, busca proveer información que resulte útil para la reducción de la corrupción en el país. Este artículo no busca mellar la dignidad de la institución responsable del orden en el país, sino contribuir a su fortalecimiento y al incremento de su legitimidad ante los ciudadanos. La corrupción está ampliamente difundida en toda la sociedad boliviana, y para poder superarla debemos ser capaces de nombrarla y entenderla.
La trama de Quantum… incluye también a agentes de la CIA dispuestos a amparar un posible gobierno golpista en el país (¿creíble? Juzgue usted), pero no vemos a la inteligencia americana ofendida por el contenido de la película. Si alguien debería reclamar sería, en todo caso, el Viceministerio de Turismo o el Gobierno Municipal de La Paz, por ver reemplazadas las incomparables vistas de la sede de gobierno con el maravilloso Illimani de fondo por calles sucias en ciudades del norte de Chile.
Daniel E. Moreno Morales es Ph.D. en ciencia política e
investigador de Ciudadanía, comunidad de estudios sociales
y acción pública (www.ciudadaníabolivia.org).
1 Los resultados del estudio fueron publicados recientemente bajo el título de “Cultura política de la democracia en Bolivia, 2008”, que puede ser descargado del sitio www.ciudadaníabolivia.org/observatorio.
Fuente: PulsoBolivia.
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